CONOCIENDO A NUESTRO EQUIPO

Cristina Montes

Cuando tenía 9 años empecé a tener fuertes dolores de espalda, mis padres me llevaron al médico y les dijeron que eran dolores de crecimiento. Con analgésicos mejoraba pero nada más que los dejaba volvía a la misma situación.

Los dolores cada vez eran más fuertes y hacían que no pudiera hacer vida normal. No dormía más de tres o cuatro horas seguidas, no podía hacer ejercicio físico ni actividades normales de mi edad.

Tres años después el traumatólogo me diagnosticó una lesión en la zona lumbar que producía dolor, pero que no tenía operación ni solución. Lo único que podía aliviarme era tomar calmantes.

Me negué a medicarme desde el principio (sólo ocasionalmente si no podía aguantar) y seguí así hasta hace 5 años cuando conocí la quiropráctica.

Una amiga que hacía años que venía a la consulta me recomendó venir y empecé a ajustarme, unos meses después podía dormir toda la noche del tirón, podía realizar actividad física sin dolor y mi calidad de vida era muy distinta.

Un tiempo después me surgió la oportunidad de trabajar en esta consulta y empezar a aprender más sobre algo que me había cambiado la vida.