Carmen

Como casi todos nosotros llegue a la consulta porque alguien me habló muy bien de la quiropráctica y de todo lo que podía hacer por mi, aunque un poco reacia pedí una cita y acudí, a pesar de que me sonaba todo umorenan poco raro. ¿Cómo iba a poder estar sin tomar toda la medicación que yo” tanto necesitaba”? Mi comienzo no fue muy bueno (o eso creía yo). Mi sistema nervioso estaba tan dormido que, cuando empezó a despertar no fue nada agradable…….parecía que me había atropellado un tren. De pronto un día me desperté y me sentía súper rara , no sabía lo que me pasaba hasta que me di cuenta lo que era NO ME DOLIA LA CABEZA, parecía que esto funcionaba, llevaba un montón de años con ese “run run” constante que subía y bajaba de intensidad pero no desaparecía nunca.

A partir de entonces cuando iba a la consulta (después de un mes y pico de ajustes) Empecé a escuchar lo que me contaban en vez de pensar “vaya rollo que me están contando” jaja, empecé a entender el funcionamiento de mi cuerpo y lo que es más importante también empecé a desaprender todo lo anterior, la importancia de saber escuchar al cuerpo porque cuando se está quejando es que algo no estás haciendo bien……Cuando machacamos el cuerpo tanto física como psíquicamente tiene repercusiones. Mi humor cambio y con ello mis relaciones personales.

Mi familia también recibe cuidados quiroprácticos y para mi es un orgullo cuando mis hijos están enfermos que me digan” mama necesito un ajuste” en lugar de “mama dame api retal” porque ellos ya entienden la importancia de un sistema nervioso funcionando a tope.

Lo más importante es que formo parte de este equipo y puedo ayudar, con mi granito de arena, a cambiar la vida de todo aquel que quiera hacerlo.