Carmen

rubia

Mi nombre es Carmen Guerra  en la actualidad tengo cuarenta y dos años,  y quiero contar como la Quiropráctica cambió mi vida.

Con veintinueve años me quedé en estado, pero esta felicidad duró tan sólo ocho semanas ya que finalmente perdí mi embarazo y a raíz de ahí comenzaron mis problemas.

El mismo día que recibí el alta en el hospital tuve que acudir a urgencias al notar algo parecido a un grano de arroz en el labio, y en poco más de media hora mi cara estaba deformada.

Esta situación se  repetía cada una o dos semanas. Acudí a varios médicos y recibí diversos diagnósticos, alergia a las bacterias intestinales me indicaron unos, otros sin embargo me dijeron que esas alergias no existen, que se trataba de alergia a los ácaros, al polen, a la maleza de los árboles etc.… Me recetaron medicación pero las crisis persistían conllevando frecuentes carreras al hospital.

A esto se sumó años más tarde una rinitis aguda perenne que desencadenó en  asma con treinta y seis años. Sufría un cansancio horrible, comencé a tener episodios de migrañas que afectaban a mi ojo izquierdo a veces.

Sabía que  algo estaba pasando, mi cuerpo en general no estaba funcionando bien, y lo más desconcertante es que no lograba saber por qué  cada vez presentaba más síntomas y más problemas.

 Un día al salir del médico me encontré con una amiga y le comenté que me había dado un tratamiento bastante fuerte y me recomendaba vacunarme, a lo que ella me contestó “¡Carmen cómo no vas al quiropráctico!

Para mí que era algo completamente desconocido le dije “¡pero si no me duele la espalda!” y ella me aclaró que la quiropráctica es para muchas otras cosas, para que el cuerpo funcione mejor. Me dio la dirección de la consulta Upperton Chiropractic y ese mismo día fui a pedir información.

Al día siguiente asistí a la reunión orientativa del quiropráctico y comprendí que me podían ayudar. Entendí que necesitaba ese cuidado para  que mi cuerpo y mi mente estuviesen de nuevo conectados y se restableciera el equilibrio interior que hacía tiempo que ya no tenía. Inmediatamente hice las pruebas y comencé a ajustarme.

La respuesta de mi cuerpo no se hizo esperar. La rinitis aguda que padecía fue desapareciendo ya en  mis primeros ajustes. El tiempo pasaba y un día me paré a pensar “¿Desde cuándo no tengo rinitis?” “¡Hace mucho que no me pasa lo del labio!” Además de esto en las revisiones pude observar los cambios que se produjeron en mi postura, y cómo cada vez tenía mayor flexibilidad

Tanta fue mi motivación y alegría al ver que mi cuerpo volvía a funcionar correctamente que decidí que me gustaría trabajar en esta consulta, así que ¡llevé mi currículum! Tenía claro que quería pertenecer a este universo que se había abierto ante mí y ayudar a otras personas a conocer todo lo que la Quiropráctica puede hacer por ti.

En la actualidad trabajo como asistente quiropráctica en la consulta Upperton Chiropractic donde día a día aprendo más sobre la filosofia arte y ciencia de la quiropráctica.