CONOCIENDO A NUESTRO EQUIPO

Gregory Upperton

Nací en Nairobi, Kenya en 1975. A los pocos años, mis padres, mi hermana y yo nos mudamos a Perth, Australia. De niño me gustaban siempre los deportes de adrenalina, ciclismo de montaña, el esquí, el windsurf, el buceo, etc. También mis padres me llevaron a muchos sitios y cogí el gusto del viajero. Mi abuelo era piloto y empecé a soñar con ser piloto yo también, cuando terminase el colegio. En mi infancia, por la cuestión de los deportes y actividades que hacía con mis amigos, sufrí muchas caídas y golpes. Una vez hasta me desmayé cuando choque contra una columna, en otra ocasión Me caí de cabeza de un litera. En mi adolescencia empecé a tener migrañas y alergias. Tenía que llevar una pulsera que avisaba sobre mi alergia a la penicilina. De ahí en la escuela secundaria, empecé a tener problemas de miopía. Me recetaron gafas y mis sueños de hacerme piloto se hundieron. Una vez mis padres me llevaron a un Quiropráctico muy famoso de Perth, cuando tenía sobre 14 años. Me hizo algo en la espalda que sonó y nunca supe que, ni porque. Pensé que tenía algo que ver con una pelota de tenis que había ahí. Solo fui esa vez y realmente no sabia ni porque había ido ni que habría pasado, ni note ningún cambio en mi organismo. Tampoco pensé mucho más en el tema. empecé a tener problemas de vista nocturna y mareos muy fuertes de viaje, tanto de coche como de barco, vomitaba por el movimiento más pequeño. Mi padre desde joven tuvo problemas de miopía también, y mi madre migrañas, entonces supusimos que era ¨normal´ que a mí también me ocurriera. De ahí tenía que pensar en otra profesión- mis amigos iban a estudiar derecho, ingeniería, comerciales y a mí no me llamaban esas carreras. se me ocurrió que, ya puesto que tenía que dedicarme a algo, más vale que fuese algo que ayudase a las demás personas, que cambiase sus vidas, algo impactante. Pensé en psicología, en enfermería, en medicina y al final decidí que la fisioterapia sería lo que más me encajaría. Empecé a estudiar en la universidad de curtin, en Perth, en 1993. Durante dos años de estudios ahí, me encontraba inquieto y empecé q coger asignaturas demás, de sociología, matemáticas, psicología, y también hice una diplomática de Shiatsu y realmente ninguno me llenaba y seguía sin saber qué hacer. Tuve una conversación con mi padre sobre el tema, quien me sugirió que probase la quiropráctica. No sabía nada del tema, no sabía lo que hacía un Quiropractico, a que se dedicaba la profesión. Cuando empecé a investigar sobre ello, hablaban del sistema nervioso y el control del organismo y me empecé a ilusionar. Pensé ¿Qué mejor manera de ayudar y afectar la vida de una persona que trabajar sobre el sistema que controla todo? De Prácticas en un hospital de neurología en Sidney, me encontré el  departamento de fisioterapia con un hombre que había sufrido un ictus. Estaba con una máquina de rehabilitación en la pierna y yo sentía que no era suficiente. ¿Si su problema estaba en su cerebro, porque trabajar con su pierna? Era un trabajo útil pero faltaba algo más profundo. Y así pedí que me aceptaran en la carrera de quiropráctica en la universidad de macquarie en Sidney, en 1995. Tuve que hacer prácticas al final de la carrera y el primer caso quien me vino fue un buceador de la policía australiana. Tenía muchos dolores lumbares y ciáticas y estaba postulando para que le jubilasen de su profesión. Empecé a ajustarle, y un día, después de 5 o seis ajustes, me vino y me dijo que no vendría más. Me dijo que Estaba mejorando con demasiado prisa y eso peligraba su pre jubilación. A pesar de mi motivación original de ayudar a los demás y darles lo mejor que pudiese de mi, Aprendí que no todo el mundo quiere ayuda. Al final del 2000, termine con todos los requisitos para que me diesen el título de master en quiropráctica y empecé a buscar trabajo. Mi afán de viajero hizo que empezase a mirar hacia afuera, en el extranjero. Había tres opciones que me gustaron mucho- Irlanda, Malaysia y Perú. Decidí ir a Sudamérica, sin saber español, sin saber lo q realmente encontraría ahí, y sin saber nada de Latinoamérica. Fui a Lima con mi mochila a trabajar con una empresa que se llama Instituto Quiropráctico Internacional. Principalmente trabajaba en una consulta en Lima pero también hacíamos viajes a las provincias del país, para ofrecerles cuidados Quiroprácticos y así conocí una parte grande del país. En uno de los viajes había un señor que había pasado nueve meses tumbado en una litera, que no podía levantarse por los dolores que tenía. En una semana había tantos cambios en el, que entró caminando y me trajo a toda su familia para que les ajustase también. Me quiso regalar un pollo, lo agradecido que se sentía pero en mis piso de Lima no podría cuidar de él, así que le di las gracias y él se quedó con el pollo y su sonrisa de felicidad. Aprendí que con mis manos podría cambiar vidas en maneras muy profundas y de lo que dijo Bj palmer ¨nunca sabemos lo que hagamos pensamos o decimos va a afectar la vida de miles de personas manana¨. Salía varias veces en la televisión y en la radio, y al final se me empezó a reconocer como el Dr de ojos azules. Es un país que me encanta y le tengo mucho cariño hasta ahora. Después de un año y medio, no obstante, por mediados de 2002 decidí irme de ahí y me ofrecieron un puesto de suplente en bassano del grappa, en el norte de Italia. Pensé que sería un paso entre Australia y Sudamérica, hice la mochila y me fui. Hasta entonces había trabajado con muchas técnicas, como me habían enseñado en la facultad. La idea era que cuanto más cosas le hiciéramos a una persona, Más beneficiada estaría y más rápidamente mejoraría de lo que tuviese. Él Quiropráctico ahí me enseñó que cuanto menos hagamos para que el cuerpo tenga lo suficiente, mejor. Si la persona mejoraba con un ajuste de las cervicales, entonces ¿Por qué hacerle cosas demás? Nunca lo había considerado pero empecé a ver cambios mucho más grandes ¨simplemente¨ ajustando. Me encanto el lugar, muy bonito y muy italiano, pero no me sentía cómodo ahí, entonces a finales de 2002, después de tres meses ahí, se acabo la suplencia, hice la mochila y me fui a España. No sabía que encontraría ahí pero quería conocer el país, conocer a otros Quiroprácticos y su forma de trabajar, y buscar oportunidades de aprender y trabajar con otros Quiroprácticos. Llegue a Barcelona y a Mallorca y hice un recorrido por el Mediterráneo, hasta Granada, hasta Madrid, por el país vasco. Lo que más destacó fue que cada rincón del país era muy diferente y que la comunidad Quiropráctica, aunque pequeña, me dio la bienvenida y amistad, fuese donde fuese. Me sentí que tenía no solamente una profesión en España, sino una familia de personas quienes compartían mi pasión por la profesión. Me enseñaron muchas cosas en el recorrido, sobre todo de la filosofía de la profesión, el porque de la quiropráctica. Había aprendido que era para cosas de la espalda, lesiones, síntomas, pero al final veía que era mucho más que todo eso, que había dado con una profesión que realmente cambiaba de manera profunda a las personas, que ayudaba a que esas personas pudiesen ser la mejor forma de sí misma, si lo deseasen. En mis viajes me gustaron varios sitios, especialmente Cádiz, Granada, San Sebastián, Salamanca, y Gijón. Pero en esos sitios no había oportunidad de trabajar y aprender con nadie y al final empecé a trabajar con Solana Chiropractic, en manresa, Cataluña, a principios de 2003. Una vez un señor me vino por la mañana con una torticolis muy fuerte. Al mediodía volvió a la consulta con el cuello en la misma postura y me pregunto ¿Qué le había hecho?? Estaba fingiendo y se puso el cuello recto y empezó a reír de lo feliz que estaba. Me regalo un paquete de jamón de pata negra y se fue (no sabía nada de jamón en ese momento pero me impresionó mucho que alguien regalaría unas lonchas en hojas de aluminio en esa manera, que debía de ser algo importante). Aprendí que el valor de un buen ajuste tiene un valor incalculable, que no se puede reemplazar con ninguna otra cosa. Estuve en Manresa durante un año, pero seguía pensando en Gijón. Decidí que mi etapa se había acabado ahí y que tendría que empezar a montarme una vida en Gijón. Durante meses viaje entre los dos sitios, Sin gps y solo con mapas de papel, conocí a todas las carreteras entre Manresa y Gijón. Después de muchos meses de preparación, alquile un piso el la calle la merced, el número 29 y así empezó mi historia gijonesa, el 13 de junio, 2004.