Helena

foto-helenaNací enMadrid en el seno de una familia numerosa, siendo la pequeña de 5 hermanos.

Desde muy pequeña he sido siempre muy activa, lectura, piano, deportes, pero sobre todo baile.

Me encanta viajar y mezclarme con otras culturas y ser lo que mis padres llamaban  “ciudadana del mundo”.

Combiné mis estudios en Derecho siempre trabajando al mismo tiempo, y cuando terminé la carrera me fui unos meses a Australia para mejorar mi inglés y conocer otras culturas.

Consideraba en aquel momento que mi estilo de vida era “más o menos sano”, realmente no le daba mucha importancia, simplemente asumía que era así porque no me gustaba el alcohol, hacía una dieta “mediterránea” sin comida rápida y seguía haciendo ejercicio con el baile.

En 2007 decidí que una experiencia laboral en otro país sería muy enriquecedor yescogí explorar un entorno muy distinto al mío.

Uno de mis hermanos estaba en Oriente Medio por motivos laborales y ese sería mi siguiente destino para una temporada al menos. Hice la maleta y me fui a vivir en Bahrain.

Estaba tan centrada en mi trabajo con un ritmo muy absorvente que olvidé por completo cuidar mi alimentación, comía sin ningún tipo de horario sino sólo cuando tenía un hueco en la oficina, comidas grasas, ricas en mantequilla y nata la mayor parte del tiempo y dejé de hacer ejercicio, con lo que mi día a día se volvió bastante sedentario.

Esta fue una etapa de aprendizaje que cambió el rumbo mi camino.

Con 28 años me encontré con problemas de salud, mi estómago estaba seriamente afectado, tenía infecciones consecutivas con ingresos varios al hospital y una situación que no se resolvía.

En aquel momento desconocía la quiropráctica y el funcionamiento del sistema nervioso, y a pesar de ser muy proactiva en diversas áreas, no lo era conmigo misma.

Mi situación se complicó tanto que me llevó al extremo en el que casi pierdo la vida por un derrame en la vesícula a punto de estallar, y serias infecciones en el hígado y en el páncreas.

Estuve ingresada dos semanas,pero todavía seguía sin tomar conciencia de que ser joven no exime de cuidar de uno mismo, pero sobre todo que nuestros actos tienen consecuencias. Una semana después de salir del hospital me incorporé al trabajo. El resultado fue otro ingreso en hospital a los 4 días de haber salido.

En diciembre de 2010 tomé la decisión de regresar “a casa” y comenzar de nuevo, pero las experiencias vividas me llevaron no obstantea un punto de partida diferente, o eso creía yo.

De nuevo me vi inmersa en una vida llena de actividad volcada por completo de nuevo en el trabajo. Cuando tienes un día a día basado los impulsos la adrenalina que tu cuerpo desprende para mantenerte en ese estado eres capaz de hacer cualquier cosa sin cansarte, sin sentir que estás maltratando tu cuerpo, hasta que paras.

Después de tres años este proyecto llegó a su fin, y al parar la actividad de nuevo mi salud se tambaleó.

Problemas de sueño y ansiedad surgieron con una pérdida de peso alarmante, pero esta vez decidí que era el momento de tomar las riendas, y entendí que si quería obtener resultados distintos a los que hasta ahora tenía, era necesario hacer cambios de estilo de vida, informarme para tomar acciones conscientes.

Tomé tres acciones inmediatas: Cuidar de mi salud emocional, mi salud física y mi alimentación.

¿Cómo lo hice? Por un lado investigar qué podía hacer para mejorar esos aspectos de mi vida y encontrar las herramientas necesarias. Decidí acudir a especialistas de cada materia para obtener una guía de ruta de este nuevo viaje.

Durante este proceso de trabajo interno y externo por mejorar mi estilo de vida descubrí la Quiropráctica con Gregory.

En su consulta aprendí en qué consiste y experimenté los cambios en mi cuerpo cuando le di la oportunidad y el poder de funcionamiento a través del sistema nervioso como parte de mis nuevos hábitos. La quiropráctica ha abierto un camino ante mi que ha cambiado mi vida presente y mi destino.

En marzo de 2016 tuve un accidente esquiando, fracturé huesos y ligamentos en la rodilla derecha. En esta ocasión mi proceso de recuperación ha sido diferente. Desde el primer momento los médicos me dijeron que tenía que operarme de la rodilla.

Trabajé para ayudar a mi cuerpo a repararse, tomando decisiones conscientes. Decidí volcarme en mi cuidado con mucha rehabilitación por un lado y cuidando de mi sistema nervioso con más frecuencia porque en estos momentos es cuando el cuerpo más ayuda necesita, respetando los ciclos de reparación del cuerpo antes de lanzarme a una cirugía en la que no hay vuelta atrás.

Después de casi 4 meses había mejorado tanto que los médicos ahora confirmaron que la cirugía ya no era necesaria.

Sólo partiendo del cuidado de uno mismo podemos ayudar a otros, es una lección que he aprendido con la experiencia.

Actualmente trabajo en la consulta Upperton Chiropráctic, para que otros tengan la oportunidad de conocer la quiropráctica y cómo incorporarla en los hábitos de quienes que tienen interés en mejorar sus vidas.

Cada caso y cada persona es diferente por lo que el dinamismo es máximo, la diversidad es total y el impacto en la vida de otras personas es muy profundo.

Por fin supe dónde quería estar.